Hoy he puesto dos huevos en la harina y los he amasado hasta que se mezclen bien los dos ingredientes.
Cuando están bien mezclados, hacemos bolitas y los freimos con abundante aceite bien caliente.Una vez bien doraditos, quedarán bien crujientes.
La manera de comérlos es, enteritos en la boca y dejar que su sabor nos ponga los pelos de punta.
Son como un capricho de Diós.
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